lunes, 14 de febrero de 2011

LA REVOLUCIÓN HISPANOAMERICANA





Se conoce bajo el nombre de Revolución Hispanoamericana al conjunto de movimientos ocurridos en las colonias españolas en América, que tuvo como resultado la independencia política de dichos territorios. Esos movimientos comienzan entre 1808 y 1810, pero sus antecedentes se encuentran en las últimas décadas del siglo XVIII, cuando en las colonias se produce un agitamiento intelectual y se desarrollaran rebeliones locales que ya anuncian el clima de descontento que va a ser uno de los factores de la revolución. En un primer momento esos movimientos no tuvieron carácter separatista, sino que expresaban el deseo de los criollos de intervenir en el gobierno, pero con el paso de los años se transformaron en una verdadera guerra de independencia. El periodo de la revolución culmina en 1825 con el retiro de los últimos ejércitos españoles que aún se encontraban en América, y a partir de ese momento quedan constituido los estados hispanoamericanos independientes (algunos antes, otros después del año 1825, pero se toma este año simbólicamente).
Los historiadores ubican a la Revolución Hispanoamericana como parte del ciclo de revoluciones liberales o burguesas que se producen a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX (Rev. de las colonias inglesas en América del Norte, Revolución Francesa) y que habían sido precedidas por la Revolución Gloriosa en Inglaterra (1688) y cuyo resultado fue la puesta en práctica de las nuevas ideas impulsadas por la burguesía.

1. ANTECEDENTES

Varios acontecimientos ocurridos en las colonias en el transcurso del siglo XVIII, anunciaban la inminencia de profundos cambios.
LA AGITACIÓN INTELECTUAL
A pesar de la censura impuesta por España a la difusión de las Nuevas Ideas, estas van a llegar a América. Generalmente llegaban a través de la interpretación que se les daba en España donde los Borbones aplicaron el despotismo ilustrado, pero también se colaban obras de autores franceses e ingleses. Además van  a llegar las nuevas costumbres de los burgueses e intelectuales, como formar sociedades para debatir diversos temas y difundir noticias y opiniones a través de publicaciones periódicas.
Como sucedía en el siglo XVIII europeo, en las colonias se formaron asociaciones para discutir temas específicos. Fue así que se instaló en Lima en el año 1787 la Asociación Filarmónica. Unos años antes en la Universidad de Lima se había manifestado el derecho de los criollos, es decir los españoles nacidos en América, de tomar parte de los debates políticos y científicos. En La Habana se organizó la Sociedad Económica y la Sociedad Patriótica, en Buenos Aires la Sociedad Patriótica y Literaria, en México la Arcadia Mexicana y de esa manera se iba extendiendo la costumbre de reunirse a debatir. Al igual que sucedía en Europa con los “salones” y los cafés, estas reuniones servían para difundir las nuevas ideas.
Hacia fines del siglo XVIII se incrementa la edición y difusión de periódicos lo que muestra el interés existente acerca de la actualidad, de los sucesos del momento, de las transformaciones y de todo lo nuevo. La lectura dejó de ser un lujo para privilegiados llegando a más personas, aunque estaba lejos de ser masiva. Los sectores con más poder económico eran también los más cultos, muchos de sus miembros habían hecho estudios universitarios, especialmente en abogacía, y tenían gran avidez por leer las obras más modernas que se publicaban en Europa. Voltaire, Montesquieu y Rousseau eran leídos y discutidos en las Universidades y en las reuniones de las sociedades. De estos sectores van a surgir algunas figuras que son consideradas como precursores de la independencia, como Francisco Miranda, Antonio Nariño o Mariano Moreno.


LAS REBELIONES POPULARES
Durante el siglo XVIII se producen varias rebeliones por motivos locales, sin vinculación orgánica entre ellas y que fueron sometidas por la fuerza. Fueron movimientos espontáneos, sin planificación, provocados por la rebeldía ante abusos de autoridades residentes en América (no buscaban la independencia ni se dirigían contra la monarquía).
Los comuneros de Asunción. En 1717 fue designado gobernador de Paraguay Diego de los Reyes, vinculado a los jesuitas, con quienes los comerciantes de Asunción tenían enfrentamientos por la competencia que hacían las Misiones Jesuíticas. Los vecinos de Asunción realizaron una serie de acusaciones contra Reyes y se procedió por parte de la Real Audiencia de Charcas, de quien dependía Asunción, a designar para investigar a José Antequera. Este separó a Reyes de su cargo pero el Virrey del Perú lo repuso. Antequera declaró ante el Cabildo de Asunción que el pueblo (el común) puede resistir algunos de los mandatos de la autoridad cuando van contra los intereses de la mayoría. La situación llevó a una rebelión que fue sofocada por el Virrey de Perú y Antequera fue encarcelado.
Los comuneros correntinos. En 1762 milicias correntinas habían sido destinadas por el gobernador de Buenos Aires para abrir un camino entre Corrientes y Tucumán realizando tareas tan duras que muchos desertaron. El gobernador dispuso que Corrientes enviara otros doscientos hombres en remplazo de los desertores. Pero en Corrientes se convocó a un Cabildo Abierto y este se negó a obedecer la orden en nombre del común. Con esto último se quería expresar que el conjunto de voluntades individuales forman una voluntad común que es soberana y que esta por encima de cualquier autoridad. Esta posición provenía del antiguo derecho español y había sido dejada en desuso por el absolutismo. Como el gobernador designó a un representante suyo para que impusiera sus ordenes, la casa de este último fue asaltada por los comuneros. La rebelión fue derrotada por las autoridades, pero, independientemente del resultado del alzamiento importa la teoría sustentada por los rebeldes de que si las decisiones de las autoridades se oponían a los intereses de la población, esta no tenía porque obedecer.

Tupac Amaru
Los comuneros de Nueva Granada. Un acontecimiento similar ocurrió en el Virreinato de Nueva Granada en 1780. Estando ausente el Virrey Manuel Flores, el encargado del gobierno, Gutiérrez de Piñeres aumentó los impuestos provocando la reacción popular. El común de varios pueblos se opuso a la medida y expresó que el movimiento estaba dirigido sólo contra el aumento de impuestos y no contra la autoridad del rey. Luego de varios encuentros armados en los que triunfaron los comuneros, se llegó a un acuerdo en el que se suprimían algunos impuestos y se permitía a los criollos intervenir en ciertas funciones del gobierno. Pero restablecido el orden, el Virrey desconoció el acuerdo y reprimió a los rebeldes ejecutando a sus líderes.
La rebelión indígena de Tupac Amarú. Tiene características distintas a las otras rebeliones porque se trató de un movimiento de indígenas y sus causas fueron el mal trato que recibían en los trabajos que realizaban en las zonas agrícolas y mineras de Perú. La rebelión comenzó con el levantamiento de los hermanos Catari que después de realizar varias gestiones pacíficas para mejorar la situación de los indios y no hallar respuesta, se alzó en armas contra las autoridades españolas de la provincia de Chayanta. Pero la rebelión alcanzó grandes proporciones cuando al frente de ella se puso el cacique José Gabriel Condorcanqui quien se consideraba  descendiente de los jefes incas y que fue designado jefe con el nombre de Tupac Amaru. El movimiento se inició con la ejecución del corregidor Antonio de Arriaga y la proclamación de los objetivos de la rebelión: supresión del trabajo forzado y abolición de los corregidores. Unos cien mil indígenas se sumaron al movimiento y estuvieron a punto de tomar la ciudad de Cuzco. Pero la inferioridad de armamento y la falta de disciplina de los indios les llevó a la derrota. Tupac Amarú y los jefes de la rebelión fueron ejecutados   cruelmente en mayo de 1781.



2. FACTORES
Podemos dividir los factores de la revolución de las colonias españolas en dos: los factores internos, que se producen dentro de las colonias y los externos, que son los acontecimientos producidos fuera y que van a estimular el movimiento.

Los criollos se sentían discriminados, aunque eran blancos
como los nacidos en España
FACTORES INTERNOS
La situación de descontento de los criollos por la discriminación que sobre ellos se hacía por parte de los españoles europeos fue  uno de los factores. Los criollos se sentían con capacidad y derecho para desempeñar los más altos cargos públicos que les eran negados por no haber  nacido en España. Les irritaba que, siendo ellos los que más conocían los problemas de las colonias por vivirlos diariamente, viniera una persona de España para gobernarlos.
 El descontento se notaba con más fuerza entre los sectores altos de la sociedad criolla, los comerciantes y propietarios de tierras, porque a pesar de sus riquezas, sentían la discriminación social de los venidos de España. Además el sistema económico de monopolio impuesto por España los perjudicaba. Existía la obligación de vender los productos de las colonias exclusivamente a España, pero esta, con su comercio y producción estancados, no era un buen comprador. Los productores y comerciantes criollos querían vender y comprar a cualquier país, porque había posibilidades de lograr más ventas y a más alto precio (en el caso de quienes vendían) o de importar mercadería manufacturada a menor precio de la que podía obtenerse en España (en el caso de los que compraban). La prohibición impuesta por la corona española de comerciar con el extranjero, era sentida como un injusto obstáculo a las posibilidades de enriquecerse.
El levantamiento de algunas de las restricciones comerciales y cierta liberalización del comercio a partir de la 1778, no apaciguaron el descontento; por el contrario, las pocas oportunidades que tenían de comerciar con el extranjero, demostraban a los productores criollos, las ventajas del libre comercio y las perdidas que tenían por culpa del sistema colonial español.
A todo esto hay que agregar la agitación intelectual ya mencionada producto de la influencia de las Nuevas Ideas. Estas condenaban los sistemas monopólicos y proclamaban la igualdad ante la ley, por lo tanto fácilmente eran aceptadas por los criollos ya que correspondían con los reclamos que ellos hacían.

FACTORES EXTERNOS
Influencia de la revolución norteamericana.  Era un ejemplo de lo que podían hacer los criollos descontentos. Más allá de las diferencias que había entre las colonias inglesas y las españolas, había situaciones parecidas: población descontenta, medidas tomadas desde la corona que perjudicaban la economía de los colonos, abusos de poder. Las consecuencias también podían ser parecidas: la separación de la metrópoli. Los colonos norteamericanos habían demostrado que podían derrotar a los ejércitos de un país europeo y organizar un país independiente.
Influencia de la revolución francesa. Al igual que lo sucedido con la norteamericana las noticias de la revolución francesa se difundieron en Hispanoamérica y tuvieron buen recibimiento entre aquellos sectores más proclives a las ideas de la ilustración. El eco de los sucesos de Francia llegó más a la zona que estaba cercana a las islas que aquel país tenía en las Antillas: México, América  Central y Venezuela; pero también en el Río de la Plata se difundieron ejemplares de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano y se entonaban estrofas de La Marsellesa. En México, Chile y Perú se encontraron libros relatando los acontecimientos de Francia y ejemplares de la Constitución de Francia. En Venezuela hubo una sublevación de esclavos al enterase de la proclamación de igualdad hecha en Francia. En casi todas las ciudades importantes se distribuyeron folletos sobre la revolución y su obra. El periodo de “el terror”, la ejecución de Luis XVI y las medidas radicales tomadas en la etapa de la Convención crearon alarma entre los sectores más moderados, que querían cambios pero no tantos.
Influencia inglesa. De la misma manera que los colonos tenían interés de comerciar con otros países que no fuera España, a los comerciantes ingleses les seducía la idea de poder vender a los colonos hispanos. Pero esto era imposible de mantenerse el sistema económico impuesto por los reyes de España. La independencia de las colonias podía volcar a estas al comercio con Inglaterra. Pero oficialmente las autoridades de Inglaterra no podían apoyar un movimiento separatista en las colonias españolas después de producida la revolución francesa, y sobretodo con el advenimiento de Napoleón, porque necesitaban a España como aliada para vencer a Francia.  Los apoyos que se dieron a la revolución fueron de particulares, no del gobierno, y en cuanto a los intentos de invasión, como el registrado en el Río de la Plata entre 1806 y 1807, fue por iniciativa de funcionarios sin el visto bueno del gobierno. Importante fue también la actuación de la diplomacia inglesa que en muchas ocasiones actuó como mediadora entre los rebeldes y la corona.
Los sucesos de España. Los acontecimientos vividos en España a partir de 1808 fueron los desencadenantes de la revolución. En ese año, los reyes de España son destronados y sustituidos por un monarca extranjero. Esta situación repercutió en las colonias y a partir de allí comienzan los movimientos que más tarde se transforman en revolución independentista.


La invasión de Napoleón a España desencadenó la revolución
  Los sucesos de 1808 fueron una consecuencia de las guerras que se desarrollaron en Europa después de la revolución francesa. Esta revolución, iniciada en 1789, provocó grandes cambios en el gobierno y la sociedad, eliminando la monarquía absoluta y terminando con los privilegios de los nobles. Pero el desorden y el estado de guerra permanente llevaron a la creación de un nuevo poder fuerte a cargo de Napoleón Bonaparte que se hizo coronar emperador de los franceses en 1804. Napoleón llevó a cabo exitosas campañas militares que le permitieron dominar casi toda Europa. Su enemigo principal era Inglaterra contra el cual declaró el bloqueo económico (ningún país europeo podía comprarle o venderle a los ingleses). Como Portugal, tradicional aliada de Inglaterra, no aceptó cumplir con el bloqueo, Napoleón lo invadió. Para hacerlo pasó por territorio español y utilizó la ocasión para intervenir también en España. En este país la situación interna era difícil. Había un gran descontento contra el rey Carlos IV por los desaciertos de su ministro y favorito Godoy. Muchos españoles querían que el gobierno fuera asumido por el hijo del rey, Fernando. Cuando los ejércitos franceses ingresan en España y permanecen en ella con el permiso de Godoy (a quien se acusaba de ser partidario de Francia), Fernando encabeza una revuelta y se proclama rey como Fernando VII
Napoleón convocó a toda la familia real, incluyendo al rey Carlos y su hijo Fernando, a la ciudad fronteriza de Bayona. Allí Fernando es forzado a devolver la corona a su padre y éste la entrega a Napoleón. Este la entregó a su hermano José que se transformó así, de un día para otro en rey de España. España tenía a partir de ese momento un monarca extranjero y estaba ocupada por el ejército francés. El pueblo español no aceptó la situación y rechazó al nuevo monarca (a quien ridiculizaban llamandolo “Pepe Botella”) . Se produjeron alzamientos a favor de Fernando a quien se empezó a llamar “el deseado” pero como este se mantenía en Bayona, en las regiones de España se formaron juntas que gobernaban en su nombre. Estas juntas justificaban su existencia en la teoría de que al no estar el rey ni ningún familiar que pudiera sustituirlo, el poder automáticamente volvía al pueblo que se daría las formas de gobierno convenientes hasta el regreso del monarca.
Como la situación no se solucionaba rápidamente
Los españoles no querían a "Pepe Botella" y lo ridiculizaban
 y la guerra contra Francia se prolongaba lo mismo que la ausencia del rey Fernando, las juntas regionales procedieron a darse una organización nacional formando una Junta Central. Esta, que primero se estableció en Aranjuez, se debió ir trasladando de ciudad en ciudad hacia el sur de la península, ante el avance de los ejércitos franceses. Cuando casi todo el territorio español estaba en manos francesas, la Junta Central reunida en Cádiz en enero de 1810 se autodisolvió, designado en su lugar a un Consejo de Regencia.
Todas estas novedades acontecidas en España iban llegando a las colonias en América creando desconcierto y confusión. Además, se fueron formando tendencias partidarias de una u otra salida ante la situación que se había creado al faltar el monarca español.



3. EL MOVIMIENTO JUNTISTA EN AMÉRICA

A medida que iban llegando las noticias desde Europa (con un retraso de dos a tres meses), los habitantes de la América hispánica iban definiendo sus posiciones frente a los hechos. Al saberse lo acontecido en Bayona y el alzamiento del pueblo español contra Napoleón, se dividieron las opiniones. Un sector, el más conservador y vinculado a las autoridades residentes en América, era partidario de no innovar, es decir obedecer las autoridades residentes en España, sin tener en cuenta quienes eran esas autoridades y mantener en América el poder en manos de los virreyes y reales audiencias. Otro sector era partidario de imitar lo ocurrido en España y crear juntas también en América; sostenían que al faltar el rey, la autoridad de los virreyes carecía de validez y el poder quedaba en manos del pueblo.  Otro sector, minoritario, era partidario de que las colonias españolas fueran gobernadas, mientras se esperaba el regreso al trono de Fernando VII, por su hermana Carlota Joaquina. Esta era esposa de Juan VI, rey de Portugal, y al producirse la invasión de Napoleón a su país, se había trasladado a Brasil junto con todo el gobierno portugués. El monarca portugués estaba interesado en que su esposa se hiciera cargo del gobierno de las colonias españolas porque en los hechos eso significaba que sería Portugal quien se haría cargo de la situación. Finalmente, estaban los afrancesados, que eran los menos, partidarios de obedecer a José Bonaparte y estaban de acuerdo con la ocupación francesa en España porque consideraban que de esta manera llegarían las reformas introducidas por la Revolución Francesa.
La tendencia juntista se fue imponiendo. Los movimientos juntistas tenían en común la adhesión a Fernando VII y el apoyo a la lucha del pueblo español contra los franceses. Se diferenciaban de un lugar a otro en la forma como se desarrollaron: En algunos lugares se llevaron a cabo con el acuerdo de las autoridades y en otros chocaron con la oposición de aquellas. Hubo una primer oleada de juntas en los años 1808 y 1809 que tuvieron corta duración pero sus consecuencias fueron importantes: eran organismos nuevos, no tradicionales y donde algunos criollos participaron. Y además se hicieron en base a principios que habrían de tener resonancia años después: 1) que, desaparecido el rey, el poder volvía al pueblo y éste debía resolver su futuro; 2) que los españoles americanos tenían los mismos derechos que los españoles europeos.

LAS JUNTAS DE 1810
Características. Cuando ya habían desaparecido las juntas creadas en 1808 y 1809, los nuevos acontecimientos de España provocaron el resurgimiento del movimiento juntista. La pérdida de casi todo el territorio español en manos de Francia y la creación del Consejo de Regencia para sustituir a la Junta Central, convulsionaron a las colonias.
En América, como en España, la mayoría negó legitimidad al Consejo de Regencia por considerar que la Junta Central no estaba facultada para delegar su poder y se debía consultar al pueblo. Ante la situación crítica, quines se oponían a la autoridad de los virreyes reclamaron que estos fueran sustituidos. Los criollos vieron su oportunidad de acceder al gobierno a través de las juntas.
En aquellos lugares donde los virreyes, capitanes generales o gobernadores se resistieron a la formación de juntas, los juntistas recurrieron al uso de la fuerza. Comenzaba así la revolución, aunque los juntistas no se proclamaban separatistas, sino que, por el contrario, decían mantener estos territorios para el rey Fernando VII. Por otro lado los regentistas consideraban que se debía reconocer la autoridad del Consejo de Regencia y que cualquier otra innovación podía ser peligrosa para mantener el orden.
La formación de juntas se hizo en las principales ciudades. El juntismo fue un movimiento netamente urbano y participaban de él sectores de clase alta y media. Aunque se invocaba al pueblo, los sectores populares permanecieron ajenos o simplemente participaron siguiendo las orientaciones de los dirigentes. Salvo excepciones, los indígenas, los negros y los campesinos no participaron.

La lucha por la independencia. En los meses siguientes a la formación de las juntas se produjo el enfrentamiento sangriento entre los dos sectores opuestos, juntistas y regentistas. En los dos bandos se juraba fidelidad al rey Fernando VII, pero poco a poco el juntismo se transformó en separatismo y la idea de proclamar la independencia fue ganando adeptos. En Venezuela ya se declaró en julio de 1811; en el Río de la Plata recién se hizo en julio de 1816. Los sucesos ocurridos en España a partir de 1810 también influyeron para que el juntismo americano se volcara hacia la independencia.
En 1810, el gobierno español reducido a la ciudad de Cádiz, que era el único lugar no ocupado por Napoleón, convocó a las Cortes, asamblea de origen medieval que había dejado de reunirse desde la implantación del absolutismo. En las Cortes prevaleció la tendencia liberal, bajo la influencia de las Nuevas Ideas, que redactó una constitución (1812) que limitaba el poder del rey (aún en Bayona).
Las cortes proclamaron la igualdad de derechos entre españoles y americanos y trataron de solucionar la situación de guerra que se vivía en las colonias. Pero la propia situación de guerra que se vivía en España les impidió resolver los problemas políticos que se estaban dando en las colonias.
En 1814 Napoleón fue derrotado por una poderosa coalición de estados europeos y Fernando VII fue repuesto en el trono de España (la restauración). El primer acto del gobierno de “el deseado” fue suprimir la constitución e instaurar nuevamente la monarquía absoluta. Inmediatamente envió ejércitos a América para reprimir a los criollos y terminar con el juntismo. Esos ejércitos fueron enviados a México y Venezuela, lo que dio un respiro a los centros de resistencia regentistas como el que existía en Perú donde el juntismo había fracasado.
Simón Bolívar, uno de los libertadores
El año 1815 fue difícil para el movimiento revolucionario que fue derrotado en varios lugares, manteniéndose firme sólo en el Río de la Plata. Pero resurgió y a partir de ese momento toma una clara definición por la independencia de las colonias españolas, y la lucha pasa de ser entre juntistas y regentistas a ser entre americanos y españoles. Hasta ese momento los movimientos se habían desarrollado en forma separada, pero en este nuevo período se produce una mayor unión para luchar contra los españoles.

 Las grandes campañas militares. En Sudamérica se van a desarrollar dos grandes campañas militares: una que partía del Río de la Plata hacia el norte, dirigida por José de San Martín, y otra que partía de Venezuela hacia el sur dirigida por Simón Bolívar. Ambas se dirigían al principal foco de resistencia española: Perú.  Tanto San Martín como Bolívar comprendieron que la revolución no lograría sus objetivos sino se atacaba directamente a Perú y se eliminaban los ejércitos españoles allí existentes.
San Martín concibió la idea de cruzar la cordillera de los Andes para trasladar al ejército revolucionario a Chile, plan que llevó a cabo en enero de 1817. En Chile obtuvo triunfos en Chacabuco y Maipú asegurando una base desde la cual lanzar el ataque final sobre Perú. Hacia éste se dirigió por mar a mediados de 1820, obteniendo rápidamente el dominio de la costa, pero los españoles se hicieron fuertes en el interior.
José de San Martín, otro de los libertadores

Por su parte Bolívar, luego de expulsar a los españoles de Venezuela y Colombia, se dirigió hacia Perú desde el norte, obteniendo los triunfos de Bomboná y Pichincha (en esta batalla lucharon juntos por primera vez colombianos, peruanos, chilenos y argentinos). En Quito se entrevistan Bolívar y San Martín, desconociéndose el contenido de la conversación. Luego de la entrevista San Martín se retiró del Perú, quedando la definición de la lucha en manos de Bolívar. Este obtendrá una victoria en Junín y finalmente, parte de su ejército, dirigido por Antonio Sucre, venció definitivamente a los españoles en Ayacucho en diciembre de 1824. Con este triunfo culminaban las campañas militares y los españoles se retiraron de Sudamérica.
El rey Fernando VII intentó recuperar las colonias organizando un ejército de reconquista y pidiendo apoyo a las potencias europeas que habían impulsado la restauración. Pero sus planes fracasaron y del imperio colonial español en América sólo pudo conservar, hasta fines del siglo XIX, las islas de Cuba y Puerto Rico.












8 comentarios:

  1. hermozzzzoooo material muy muy bueno GRACIASSSS

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  2. podrias publicar un material con el ideario artiguista explicado?? lo necesito rapido tengo un examen el 22 de febrero y seria de gran ayuda ese material gracias

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  3. muy bueno me sirvió de mucho este material gracias

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  4. muchas gracias por publicarlo me sirve un chorro.

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