martes, 15 de febrero de 2011

LA REVOLUCIÓN EN EL RÍO DE LA PLATA

            En 1810, al igual que en el resto de Hispanoamérica, llegaron al Río de la Plata noticias de la creación del Consejo de Regencia en España. Esto motivó, o fue excusa, para el inicio de de cambios políticos: la sustitución del Virrey por una junta de gobierno.
            Pero para entender porque se producen estos cambios debemos ver que estaba pasando en la región a comienzos del siglo XIX.

ANTECEDENTES
            Las invasiones inglesas.- En dos ocasiones, 1806 y 1807, Buenos Aires asistió al desembarco de tropas inglesas en sus costas. Los mismos representan un hecho concreto dentro del marco de la guerra que se venía librando contra España desde 1804 y del bloqueo continental, pero, al mismo tiempo, son consecuencia de la pérdida de las trece colonias que formaron los EEUU a partir de 1776.
Desde el punto de vista de la política interna, se ha considerado a las invasiones inglesas como uno de los antecedentes directos de la revolución de Mayo. Si bien no pusieron en tela de juicio la cuestión de la soberanía, la decisión del pueblo de Buenos Aires de elegir a Santiago de Liniers como Virrey interino en 1806, de acuerdo con lo estipulado por la Corona acerca de que, desaparecida la autoridad efectiva, podía el pueblo designar a quien considerase apropiado para la ocasión, constituyó un primer gran paso, sobre todo teniendo en cuenta que el nuevo virrey era francés por nacimiento.
En estas circunstancias, debemos revisar el papel jugado por los grupos criollos desplazados, hasta ese momento, del poder político. Si es cierto que las ideas políticas y económicas de la Ilustración no implicaban, necesariamente, una postura independentista, la existencia de una Francia revolucionaria y de una Norteamérica republicana hacen pensar en la posibilidad de que la monarquía borbónica podría desaparecer y, con ella, el orden colonial establecido, lo que permitiría el acceso de estos grupos al control del gobierno.
El conflicto de Liniers y Elío.- En 1808 cuando llegan al Río de la Plata informaciones sobre los sucesos de España (la invasión napoleónica, la renuncia de Carlos IV, la rebelión de los españoles contra la dominación francesa ) gobernaba desde Buenos Aires como Virrey Santiago Liniers, con mucho prestigio por su actuación durante las invasiones inglesas. Liniers era francés y había mantenido correspondencia con Napoleón cuando Francia y España eran aliadas. Pero en momentos que Francia ocupaba España y en ésta el pueblo se había rebelado contra el dominio francés, su origen lo hacía sospechoso.
Al mostrarse vacilante sobre que actitud tomar frente a los sucesos de Epaña (reconocer o no como Rey a Fernando VII) aumentaron las sospechas y el gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, propuso que el Virrey Liniers fuera destituido. En ésta postura fue acompañado por el Cabildo de Montevideo donde estaban representados sectores sociales que desde hacía tiempo estaban enfrentados a las autoridades del virreinato por razones económicas (los estancieros y los comerciantes).
Liniers destituyó al gobernador Elío pero el Cabildo de Montevideo convocó a un Cabildo Abierto, el 21 de setiembre de 1808, que resolvió no cumplir con lo ordenado por Liniers y constituir una Junta presidida por Elío. Esta Junta cumplió una labor de gobierno independiente de Buenos Airesde hasta que fue disuelta en 1809. La disolución de la Junta de Montevideo fue decidida por la Junta Central de España que gobernaba en nombre de FernandoVII. La Junta Central también resolvió destituir a Liniers designando en su lugar Baltasar Hidalgo de Cisneros. Estos hechos fueron preparando el camino para lo que pasaría en 1810. En 1808 no se hablaba de independencia, pero se introdujeron algunos elementos importantes:
 a) la desobediencia a la más alta autoridad de la región (el virrey);
 b) la formación de un Cabildo Abierto alterando la costumbre;
 c) durante estos sucesos se expresa que si no hay rey, la soberanía vuelve al pueblo y que los españoles americanos tenían los mismos derechos que los españoles europeos, por lo que también podían formar juntas.
LOS SUCESOS DE MAYO DE 1810 EN BUENOS AIRES
A través de los barcos ingleses que llegaban a Montevideo y a Buenos Aires, las autoridades y la población del Río de la Plata se enteraron de los sucesos de España. Tanto el barco “John Paris”, que arribó a Montevideo el 13 de mayo de 1810, como el “Miseltoe” que llegó a Buenos Aires un día después, anunciaban que casi todo el territorio español estaba en manos de los franceses y que la Junta Central se había trasladado a la isla de León, frente a Cádiz, designado un Consejo de Regencia para gobernar en nombre del rey Fernando VII detenido en Francia.
En Buenos Aires, al difundirse la noticia, se manifiesta por parte de algunos de los vecinos la preocupación sore la situación en que quedarían las colonias de América en caso de que caducara la autoridad española. Se temía que la caída de España en manos francesas podría llevar a la anarquía en América. También se podía preveer el interés de Francia por apoderase por estos territorios. Esto último inquietaba a los ingleses en guerra con Francia. Además los comerciantes ingleses vieron la posibilidad de aprovechar los problemas españoles para poder comerciar con América, actividad que antes no podían hacer por el sistema de monopolio aplicado por España a sus colonias.
El 19 de mayo algunos vecinos de Buenos Aires, encabezados por Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra y Juan Castelli, entre otros, se reunieron con autoridades del Cabildo de Buenos Aires manifestando sus temores y la inquietud existente entre los jefes militares. Según lo expresado por los cabildantes también expresaron que era conveniente destituir al virrey y designar otra autoridad que se encargara de conservar los territorios hasta que España volviera a la normalidad.
El Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros se reunió con los comandantes del ejército y estos manifestaron la conveniencia de hacer una consulta a los vecinos por medio de un Cabildo Abierto. El Virrey, ante la falta de respaldo de los militares, acepta hacer la consulta pero de una manera que la prolongaba en el tiempo: cuando se supiera que ya no quedaban autoridades españolas en la península ibérica, se consultaría a los habitantes de Buenos ires, luego a los de las restantes provincias del Virreinato del Río de la Plata y luego a los otros virreinatos.


Los hechos se precipitaron: al realizarse una manifestación en las calles frente al Cabildo, el día 20 de mayo, el cabildo de Buenos Aires decide pedir autorización al Virrey para convocar un Cabildo Abierto para el día 22. Los manifestantes llevaban escarapelas con cintas blancas y celestes y reclamaban la destitución del Virrey Cisneros.
El Cabildo realizó la invitación a 450 personas para asistir al Cabildo Abierto, estando entre los invitados los principales comerciantes, jefes militares, profesionales, jefes de oficinas administrativas, los superiores de las órdenes religiosas y los integrantes de la Real Audiencia. La consulta “al pueblo” era bastante limitada si tenemos en cuenta que en ese momento la ciudad de Buenos Aires tenía alrededor de 50 mil habitantes.

EL CABILDO ABIERTO DEL 22 DE MAYO
Asistieron sólo 251 de los invitados y la reunión comenzó con la lectura de notas enviadas por el Virrey y por el Cabildo en las que se establecía la necesidad de mantener la fidelidad a la monarquía española, la unidadde los territorios virreinales y evitar “toda innovación o mudanza” que provocara división.

Cabildo abierto
¿Qué se debatió en el Cabildo Abierto? El primero en hablar, por razones jerárquicas, fue el obispo Benito Lué quien se mostró partidario de mantener al Virrey en su cargo,agregando que mientras existiera un pedazo de España libre del dominio francés, ese pedazo debía ser obedecido y si sólo quedaba libre un integrante de la Junta Central que gobernaba en nombre del Rey, esa persona debía ser reconocida como el único gobierno.
A continuación habló el General Pascual Ruiz Huidobro, el militar más encumbrado de los que estaban presentes, manifestándose a favor del cese del Virrey ya que había caducado la autoridad española que lo había nombrado. Ruiz Huidobro era partidario de que el Cabildo asumiera la autoridad y designara a otra persona en lugar del Virrey Cisneros en forma provisoria y dependiendo de las autoridades que representaban a Fernando VII en España.
Juan José Castelli hizo un discurso al que puede considerarse el fundamento doctrinario del “juntismo”. Era partidario de retirar al Virrey en base a la teoría de la “retroversión de la soberanía al pueblo”. El argumento de Castelli, que en general fue el usado por todos los movimientos juntistas americanos, fue el siguiente:
1) Al no encontarse en España ningún integrante de la familia real (la mayoría estaban prisioneros en Francia), la soberanía retrovertió al pueblo y fue asumida por la Junta Central.
2) Al desaparecer la Junta Central, no hay más autoridad legítima en España.
3) El Consejo de Regencia designado por la Junta Central antes de disolverse, no es legítimo debido a que:
a) los poderes de los delegados de la Junta Central eran personales y no delegables a otras personas.
b) faltaba representación de los americanos en el Consejo de Regencia, ya que en América no se habían                 elegido delegados para integrar la Junta Central.
4) En consecuencia, al no haber autoridades legítimas en España, la soberanía ha retrovertido (regresado) al pueblo quien tiene el derecho de designar gobierno. Como era de suponer, decía Castelli, en ese momento España podía estar totalmente sometida por los ejércitos franceses, por lo tanto los españoles americanos debían crear sus propios gobiernos.
Manuel Genaro Villota, integrante de la Real Audiencia, respondió a Castelli argumentando que la situación que se vivía en España había llevado a designar de apuro al Consejo de Regencia y que cualquier defecto jurídico que tuviera ese nombramiento se justificaba por la gravedad de los hechos y podía ser arreglado más tarde por el reconocimiento de los pueblos. Agregó que no se podía tomar una resolución por parte de Buenos Aires sin consultar al resto del virreinato.
Juan José Paso respondió a Villota sosteniendo que Buenos Aires, como capital del Virreinato, era “la hermana mayor” de los demás pueblos, y así como los hermanos o los amigos podían tomar el negocio de un hermano o amigo ausente para beneficiarlo o solucionar un problema, de igual manera podía obrar Buenos Aires tomando a su cargo la gestión del asunto hasta poder consultar a los demás.    
Luego del debate se pasó a ver que se decidía. Se analizaron varias resoluciones  a votar y finalmente se puso a consideración si se debía cambiar al virrey en caso de que caducaran las autoridades españolas en la península y quien se haría cargo del gobierno del virreinato.
Hubo una mayoritaria votación a favor de que, en caso de que España quedara en manos francesas cesara el virrey y que provisoriamente el Cabildo de Buenos Aires se hiciera cargo de la situación hasta designar una junta de gobierno.

LOS ACONTECIMIENTOS DEL 25 DE MAYO
El día 24 de mayo el Cabildo dio cumplimiento a la resolución del Cabildo Abierto del día 22 y designó una Junta integrada por cuatro miembros, pero, alejándose de lo resuelto por la mayoría, mantuvo al Virrey Cisneros en funciones nombrandolo como presidente de esa Junta (que luego los historiadores llamaron Primera Junta). La voluntad mayoritaria había sido la de alejar a Cisneros del gobierno del Río de la Plata; su designación al frente de ésta junta, era una forma de mantenerlo en el poder aunque fuera junto con otras cuatro personas.
Antes de dar a conocer públicamente la resolución el Cabildo consulta a los comandantes militares y estos se muestran de acuerdo. Entonces, ese mismo día, se instala la Junta con las ceremonias y formalidades establecida por el Cabildo. Pero ante las protestas que se realizan en la calle mostrando su disconformidad por el mantenimiento de Cisneros, éste y los otros integrantes de la Junta,  presentan renuncia esa misma noche.
Al día siguiente, 25 de mayo, el Cabildo se reúne para decidir los pasos a seguir: si acepta la renuncia y designa una nueva junta o mantiene a la ya designada. Aparentemente la mayoría estaba de acuerdo con mantener la Junta. En estas circunstancias una multitud concurre hasta el edificio del Cabildo y algunas personas en calidad de representantes del resto se apersonó hasta la sala de sesiones. Los integrantes del Cabildo, temerosos de una insurrección popular, consultan nuevamente a los jefes militares; la mayoría de estos manifiestan que no están en condiciones de defender al Cabildo y que buena parte de los integrantes de las milicias apoyan a los vecinos que reclamaban el cese de Cisneros.
 En realidad, parte de las manifestaciones habían surgido del Batallón de Patricios. No se trataba de un ejército regular sino de milicias integradas por jóvenes de familias criollas que desde 1806 elegían a sus oficiales y estos a los comandantes. En la noche del 24 habían preparado la manifestación del 25 a cuyo frente se encontraban French  y Beruti. Según algunos historiadores allí se decidió la integración de la junta que al día siguiente se le iba a imponer al Cabildo.
Ante la respuesta de los jefes militares el cabildo decide que Cisneros renuncie “sin protesta alguna”. French y Beruti, en nombre “del pueblo” se presentan al Cabildo y expresan que no basta con la renuncia de Cisneros, sostienen que el Cabildo no cumplió con lo resuelto el día 22 y que por lo tanto “el pueblo reasumía su autoridad”. Agregan que debe designarse una nueva junta, cuyos integrantes se imponen al Cabildo y, ante los temores del cabildo de que los pueblos del interior no obedecieran a esa Junta, indican que debe enviarse una expedición militar de 500 hombres que se costeará con los sueldos del Virrey y otros altos funcionarios.
El Cabildo exigió que el reclamo debe presentarse por escrito. Los representantes de los vecinos de Buenos Aires salen del edificio y comienzan a recoger firmas para presentar el reclamo por escrito. Habiéndolo hecho, y ya avanzado el día, los integrantes del Cabildo aceptaron los nombres impuestos y se creó la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, mejor conocida con el nombre más simple de Junta de Mayo..

Integrantes de la Junta de Mayo creada en Buenos Aires el 25 e mayo de 1810


LA JUNTA DE MAYO
Integración y tendencias.- Estaba integrada por Cornelio Saavedra (comandante del Batallón de Patricios) como presidente, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea como vocales y Juan José Paso y Mariano Moreno como secretarios
Saavedra representaba a las milicias criollas; Belgrano, Castelli y Paso pertenecían al grupo de intelectuales influenciados por las ideas de Ilustración; Larrea y Matheu eran comerciantes vinculados al comercio con los ingleses; Azcuénaga y Alberti estaban en la Junta por su prestigio personal, el primero como veterano militar y el otro como sacerdote; Moreno era un reconocido abogado muy bien relacionado con los ingleses. Las milicias criollas, los comerciantes que querían  la libertad de comercio con Inglaterra, los intelectuales liberales eran lo sectores que estaban detrás de la insurrección de mayo.
Las milicias criollas, con sus jefes a la cabeza (Saavedra, French, Martín Rodríguez), habían intentado apoderarse del gobierno usando su fuerza; los sectores vinculados al comercio inglés y los intelectuales no querían un levantamiento con participación popular que hubiera dado poder al “populacho” y fueron los impulsores del Cabildo Abierto para lograr una salida lo más pacífica posible que no diera oportunidad de intervenir a las milicias. Además, para algunos historiadores, el sector de comerciantes vinculados a Inglaterra era partidario, aunque no lo expresara aún, de independizarse de España para terminar con las restricciones comerciales y aumentar sus ganancias con el comercio británico.
Mariano Moreno, uno de los
jefes revolucionarios
Todos los dirigentes revolucionarios se manifestaban partidarios del libre comercio. El patriciado porteño había tenido oportunidad de probar sus ventajas a través de las concesiones que España había hecho durante los períodos de guerra, cuando permitió a sus colonias comerciar con países neutrales.
El patriciado porteño daba gran importancia a la acción de Inglaterra; esta, por su propio interés, “protegería” a los territorios del Río de la Plata, interponiendo su influencia para evitar las ambiciones de Portugal o intentos de revanchismo de parte de las autoridades españolas cuando estas se vieran libres del peligro francés. Por su parte Inglaterra no iba a perder la oportunidad de intervenir en los sucesos de las colonias españolas aunque en forma disimulada para evitar dificultades con España, a quien necesitaba como aliada para luchar contra Francia.
Mariano Moreno en el “Plan de Operaciones” que escribió para la Junta expresa que se debe proceder con Inglaterra “ en forma benéfica, reducir los impuestos a su comercio... A la corte inglesa le interesa que América o parte de ella se desunan de España y formen una sociedad separada donde Inglaterra pueda extender más sus miras mercantiles y ser la única por el señorío de los mares”.
El “Plan de Operaciones”.- La Junta encomendó a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones que sirviera de base para el accionar de la Junta. En ese documento Moreno plantea los siguientes puntos:
1) Implantar el terrorismo contra “los enemigos de la causa”, es decir quienes se oponían a la Junta. Aunque no existieran pruebas suficientes debía aplicarse la pena de muerte, especialmente si se trataba de individuos influyentes.
2) Utilizar la propaganda para atraerse a la población. Para eso se editó un periódico, “La Gaceta” que debía dar noticias “muy halagüeñas, lisonjeras y atractivas” y evitando informar sobre los hechos adversos a la Junta para que la “mayor parte de la gente no los conozca”.
3) Promover un levantamiento popular en la Banda Oriental recurriendo para lograrlo a delincuentes, desertores, gente vaga y ociosa que luego serían apartados ya que se los usaba por la necesidad de derrotar a los enemigos de la Junta en aquella región (en Montevideo no se reconocía a la Junta).
4) Obtener el apoyo de Inglaterra que permitiese comprarle armas y tener un mercado para la venta de la producción rioplatense.
5) Confiscar las grandes fortunas y con ese dinero solventar una expedición para conquistar el sur de Brasil y fomentar la agricultura, la industria, la navegación, etc.
La Junta y los pueblos del interior.- La Junta porteña sabía que carecía de prestigio en los pueblos del interior del Virreinato. A la existencia de fuertes grupos de “empecinados” o regentistas, partidarios de obedecer al Consejo de regencia y mantener al Virrey, se unía el resentimiento y desconfianza de los productores locales hacia el patriciado de Buenos Aires partidario del libre comercio. La decisión del Virrey Cisneros en 1809 de permitir el ingreso de mercadería inglesa mientras durara la guerra en España ya estaba provocando efectos negativos en las zonas donde se hacían productos similares a los importados.


Los principales focos de resistencia a la Junta se dieron en Montevideo, Córdoba, Paraguay y Alto Perú. Con Montevideo se intentó que ésta reconociera a la Junta pero al negarse a hacerlo, aquella rompió relaciones con el puerto oriental y estimuló el levantamiento de la campaña mientras organizaba un ejército para tomar el territorio por la fuerza. En Córdoba los regentistas fueron aplastados militarmente y sus jefes fusilados (entre ellos el ex-Virrey Santiago Liners). A Paraguay se envió una expedición militar dirigida por Manuel Belgrano que fue derrotada; pero Belgrano logró un acuerdo de paz con los paraguayos y podo tiempo después en Asunción se formó una junta que llegó a un acuerdo con Buenos Aires,  aunque mantuvo su autonomía. Hacia Alto Perú se envió otro ejército, dirigido por Castelli, que obtuvo una victoria inicial en Suipacha. De ésta manera la Junta logró imponerse en casi todo el territorio del Río de la Plata. Montevideo era el único lugar donde los regentistas mantenían el poder.
La oposición a la Junta y a Moreno.- A pesar de los triunfos militares existía una creciente oposición a la Junta de Mayo y especialmente hacia su cabeza visible que era Mariano Moreno.
En primer lugar se oponían los españoles europeos que no creían en la proclamada lealtad a Fernando VII y sospechaban que el movimiento juntista quería la independencia aunque no lo decía.
En segundo lugar estaban los criollos que se mostraban de acuerdo con el cese del Virrey pero veían con preocupación el ingreso en una guerra revolucionaria y se sobresaltaban antes los escritos de Moreno (a quien acusaban de “jacobinismo”) publicados en la “Gaceta” donde se refería a la soberanía del pueblo, la libertad, el fin del despotismo, etc.
A estos sectores hay que agregar los jefes de las milicias descontentos con las actitudes de Moreno hacia Cornelio Saavedra (había prohibido rendirle honores al Presidente de la Junta o sea a Saavedra, argumentando que había que evitar cualquier síntoma de despotismo militar). También estaban molestos con los escritos “radicales” de Moreno.
Con estos sectores coincidieron los diputados designados por las regiones del interior para sumarse a la Junta. Les disgustaba el centralismo porteño que subordinaba los intereses locales al  interés de Buenos Aires. La política llevada a cabo por Moreno era claramente centralista y sostenía que los diputados del interior no debían incorporarse a la Junta, que era un órgano ejecutivo, sino más adelante cuando se reuniera un congreso para decidir el destino de la región.
El 18 de diciembre de 1810 la Junta, excepto Belgrano y Castelli que estaban al frente de ejércitos en Paraguay y Alto Perú, reunida con los delegados del interior, resolvió que estos se incorporaran a la Junta. Se dio origen así a lo que se ha denominado la Junta Grande.
Moreno, contrario a la incorporación de los delegados del interior, presentó renuncia y en enero de 1811 partió en misión diplomática hacia Brasil e Inglaterra, falleciendo en Río de Janeiro el 4 de marzo.
LAS LUCHAS INTERNAS
Después de la creación de la Junta Grande y de la renuncia de Moreno, las disputas internas continuaron. Distintos grupos, por razones ideológicas unos, por enfrentamientos personales otros, se disputaron el poder. Los órganos de gobierno y las personas que los integraban fueron cambiando pero los problemas se mantuvieron.
En setiembre de 1811, en parte como consecuencia de los desastres militares en Alto Perú (victoria del ejército español en Huaqui) y en parte por las luchas políticas en Buenos Aires, se produjo la disolución de la Junta Grande. Las tendencias centralistas, que querían hacer de Buenos Aires la “hermana mayor” capacitada para guiar a las otras regiones del Plata, se impusieron el gobierno se concentró en tres personas, un triunvirato, integrado por Feliciano Chiclana, Manuel Sarratea y Juan José Paso. En realidad la figura política principal que operaba era el secretario del Triunvirato, Bernardino Rivadavia.
Pero contra éste primer triunvirato van a trabajar grupos políticos que reclamaban una definición clara en el tema de la independencia. Se trataba de las logias o sociedades secretas: la Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro. Nuevos personajes, algunos recién llegados de largas estadías en Europa, donde habían recibido la influencia ideológica de la Ilustración, impulsaron una política contra el gobierno que culminó con un motín el 8 de octubre de 1812. Se designó un segundo triunvirato (Juan José Paso, Nicolás Rodriguez Peña, Antonio Alvarez Jonte) y se convocó a una Asamblea Constituyente que organizara los territorios del ex-virreinato creando un gobierno definitivo.
Esa asamblea, con el nombre de Asamblea General Constituyente se instaló en Buenos Aires el 31 de enero de 1813. En esta se manifestaron dos tendencias: una partidaria de centralizar el poder en Buenos Aires (los unitarios o centralistas) y otra partidaria de la autonomía de las regiones o provincias (los federales). Las disputas entre ambos grupos se mantuvieron por varios años en el Río de la Plata y dificultaron la organización de la región.


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